APRENDIZAJE COOPERATIVO, ¿POR QUÉ NO?
Una vez leídos los contenidos del documento “El proceso de enseñanza y aprendizaje” y haciendo un ejercicio de introspección y de memoria, particularmente y al igual que toda mi generación, supongo, nos hemos desarrollado en un contexto académico influidos por un paradigma cognitivo-conductista, que cambiaba de un paradigma a otro dependiendo del profesor y de la materia en cuestión.
Hoy en día se está intentando implantar en nuestro sistema educativo un paradigma sociocultural con la aplicación del aprendizaje cooperativo como modalidad de aprendizaje y organización en el aula. Como todo últimamente, viene “impuesto” desde Europa y aportando buenos resultados académicos a los países nórdicos, según los informes PISA. ¿Habrá que “culpabilizar” del éxito académico al aprendizaje cooperativo que se lleva utilizando en Europa desde hace bastante tiempo? seguramente no sea el único factor, habrá multitud de variables relacionadas con la educación que nos harán sonrojarnos cuando vemos la comparación entre los resultados académicos de sus alumnos y los nuestros. No será el único factor, pero sin duda es importante mencionar éste en cuestión, ya que es el que más rápido y fácilmente podemos modificar en nuestro sistema académico.
En mi opinión se acierta al instaurar este modelo de aprendizaje ya que va en consonancia, no sólo, con las exigencias de trabajo colaborativo y trabajo en equipo que tanta importancia tienen en nuestra sociedad de mercado global que impera en estos momentos, sino también es el mejor para desarrollar: la responsabilidad, la interdependencia positiva, la cooperación entre iguales, ayuda, asistencia, motivación, como el propio Johnson indica. Atendiendo a los cambios sociales y a los problemas con la Educación cabe preguntarse ¿El proceso educativo debería revisarse constantemente e ir en consonancia con los cambios sociales, tecnológicos y económicos que nos asisten? O ¿por el contrario la Educación debería ser estable, experimentando pequeños cambios según el contexto, y que sean los alumnos que formemos los que se desarrollen en sociedad desde el marco en el que se han formado?
El trabajo de cambiar el formato de clase magistral que se impone en nuestro sistema a desarrollar un aprendizaje cooperativo no es fácil, sólo con cambiar el formato físico de las mesas del aula ya insinúa que no estamos aprendiendo sino que se está realizando alguna actividad complementaria, por no hablar de adaptar los métodos académicos a las condiciones de los alumnos y a sus necesidades, huir de métodos directos fáciles de aprender y casi de inmediata aplicación, a utilizar plantillas adaptables a la situación que se encuentre el profesor, como manifiesta Durán.
En relación a una cuestión comentada en clase le pregunte a un Orientador de un colegio de Primaria con contrastada experiencia en la Orientación en general y en la implantación del aprendizaje cooperativo en particular. ¿Cuál es la mayor dificultad con la que os encontráis en un Centro para desarrollar el aprendizaje cooperativo? En primer lugar, me comentó, el cambio de actitud, de estrategias, de posicionamientos que todos debemos de adaptar después de habernos formado en un modelo totalmente distinto a éste, confirmando lo que comentamos en clase, que no son los profesores más antiguos los que más problemas plantean a la hora de cambiar su forma de dar clase, sino que son los más jóvenes. Además también me indicó que es un problema el intentar convencer a los padres de los alumnos “aventajados” que manifiestan su contrariedad con este sistema para que apoyen a otros menos “aventajados” que él. Los valores y conocimientos que adquiere con esto son muchos más de los que aprenderá en los libros o de su profesor.

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